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¿Oliva contra girasol?

Por Laura Pire, 22 de octubre de 2014

Oliva contra girasol

¿Cuántas veces os habéis planteado la duda de si es mejor usar el aceite de oliva o de girasol para esto o aquello? ¿Qué debo cocinar con oliva o qué con girasol?. En este post vamos a comparar estos dos aceites destacando las cualidades nutricionales y culinarias de ambos. 

A simple vista las diferencias son claras. El aceite de oliva suele presentar un tono más oscuro y verdoso mientras que el aceite de girasol es más transparente y amarillo. En cuanto al sabor, el de oliva es más fuerte e intenso mientras que el de girasol es más suave e insípido. Pero, ¿y a nivel nutricional? Del de oliva tenemos mucha información, pero ¿qué aporta el de girasol?

El aceite de girasol se obtiene a partir de las pipas de girasol (Helianthus Annus). Es rico en ácido linoleico (omega 6), vitamina E y bajo en grasas saturadas, por lo que ayuda a prevenir la arteriosclerosis y las dislipemias.

Tiene un efecto protector contra las enfermedades coronarias y afectaciones vasculares. En diversos estudios también se ha observado un efecto preventivo frente a enfermedades del sistema nervioso central como la esclerosis múltiple o el alzheimer. Al ser rico en ácidos grasos poliinsaturados, no resiste muy bien las altas temperaturas. Esta es la razón principal por la cual se recomienda sólo usarlo 3-4 veces máximo para freír y cambiarlo por otro nuevo. Con el uso y la temperatura alta se degenera, pierde sus propiedades antioxidantes y produce toxinas que pueden ser perjudiciales.

El aceite de oliva es el rey por excelencia de todos los aceites. Se obtiene por prensado de la oliva, el fruto del olivo (Olea europea). Se dice que fueron los sirios los descubridores, aunque los primeros en utilizarlo fueron los egipcios y armenios. El aceite, junto con el pan y el vino, forman parte vital de la cultura mediterránea. 

El de mejor calidad es el aceite de oliva virgen extra, que se obtiene por primera presión en frío y tiene un grado de acidez inferior o cercano al 1%. Según el tipo de aceituna, puede tener un sabor afrutado o fuerte, así como un punto ácido o picante. Es rico en vitamina E y ácido oleico (omega 9), que ayuda a regular los niveles de colesterol y proteger las arterias. Reduce el riesgo de sufrir arteriosclerosis y otras enfermedades coronarias. Es el más indicado para freír, ya que resiste mejor las altas temperaturas. Eso sí, es aconsejable no reutilizarlo hasta el infinito y evitar que humee, ya que entonces empezaría a desprender sustancias tóxicas.

Los dos aceites contienen cantidades elevadas de vitamina E, que además de aportar su poder antioxidante, ayuda a la conservación del propio aceite. Es su auto conservante natural, que evita que se enrancie.

Un detalle interesante sobre los ácidos grasos Omega: para la salud cardiovascular debe haber un equilibrio entre ellos. El aceite de girasol es rico en omega 6, y los pescados azules y frutos secos son ricos en omega 3. En nuestra dieta tiene que haber una cantidad similar de los dos grupos para que exista un balance correcto entre ellos. Es importante. Sin embargo, no hay restricciones para al aceite de oliva ya que su componente mayoritario es el ácido oleico (omega 9) y no interfiere en dicho equilibrio. Por eso podemos utilizarlo de forma habitual y para todos los usos.
 

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