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Pasarse con el ejercicio no es bueno

Por Laura Pire, 17 de julio de 2012

vida sana, deporte¿Y cuándo nos estamos pasando? Cuando una persona decide cuidarse, parece que instaurar el ejercicio físico debe ser inmediato, pero no es así. Es mucho mejor hacer las cosas de forma escalonada para dar al organismo la opción de adaptarse. Así, los cambios serán permanentes y las posibilidades de no tirar la toalla, aumentan.

Cuando una persona muy sedentaria comienza una dieta, debe incluir un aumento muy suave de su ejercicio físico durante las dos primeras semanas. Caminar un poco más, subir las escaleras de casa, simplemente moverse más. Cuando ya ha empezado a bajar el peso, a eliminar la primera fase de agua y pasamos a quemar la grasa, según la respuesta muscular de la persona, debemos adaptar algún tipo de ejercicio compatible con la energía y el tiempo de que se disponga.

  • Personas con poco tono muscular natural que endurece mal, con tendencia a acumular grasa con facilidad y que cuando hacen dieta pierden músculo, deben iniciarse en el ejercicio anaeróbico. Tipo máquinas con pesas y algo de natación es ideal. Para decidir el ejercicio, consultar con un profesional del deporte.
  • Personas con muy buen tono natural, que musculan rápidamente pueden hacer ejercicio aeróbico con tranquilidad para complementar su dieta y cuando estén en un peso adecuado, moldear con máquinas.

Lo más delicado de anteponer el ejercicio a la dieta, como hace mucha gente pensando solo en las calorías quemadas y no en nutrición, es que esclaviza la vida y el ocio. Y de tal modo lo hace, que si se coge una rutina de deporte diario con ejercicios variados aeróbicos y anaeróbicos y nos vamos de vacaciones, o cogemos una gripe de varios días en cama, se engorda y se pierde tono muy rápidamente. Este no es un buen camino para adelgazar de forma permanente. Con la técnica de la bioimpedancia eléctrica que utilizo en la consulta, es muy fácil ver cuando una persona se está pasando con el deporte. Existe un agotamiento de la musculatura que hace que se pierda la capacidad de quemar grasa mermando el volumen muscular. El comentario habitual es “no defino la musculatura por mucho ejercicio que haga”.

Lo adecuado es incluir una “ración” de deporte que nos permita alterar nuestra vida sin que tenga consecuencias para nuestra forma física.

Otra razón para valorar la cantidad y frecuencia del ejercicio tiene relación con algo que hemos visto: El envejecimiento y los antioxidantes, que son imprescindibles para compensar las oxidaciones celulares. El ejercicio físico y el adelgazamiento son dos de los factores más oxidantes que producen un envejecimiento acelerado. La medicina antiedad estudia las reacciones químicas que ocurren en nuestro organismo al envejecer y existen recomendaciones sobre la cantidad de ejercicio a practicar para tener un buen balance entre oxidación, adelgazamiento, musculación y cantidad de antioxidantes que incluye una dieta normal. El consejo es: 45 minutos, 3 días por semana de ejercicio moderado/intenso, acompañado de un aumento del tiempo que caminamos a diario.

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