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Por qué se llama dieta blanda a un menú protector

Por Laura Pire, 17 de enero de 2014

dieta blanda

Por distintas causas todos nos hemos visto en la necesidad de adaptar nuestra alimentación a algún problema de salud. La causa más habitual para modificar nuestras comidas suelen ser los trastornos gastrointestinales como diarreas, gastroenteritis, ardores o alteraciones puntuales de la masticación como las producidas por extracciones dentales. Hoy me gustaría explicaros más concretamente en qué consiste una dieta blanda y como afecta no solo a la textura sino al tipo de alimentos.

El aparato digestivo invierte un promedio de unas tres horas en hacer una digestión completa. Si tomamos líquido y vegetales cocinados, el proceso hasta llevar los nutrientes a la sangre puede durar una hora escasa pero si la comida que hacemos a base de alimentos con mucha grasa, fritos y guisos muy elaborados, la digestión puede llegar a costar hasta seis horas acompañadas de pesadez, hinchazón, sed y mucho esfuerzo fisiológico.

La dieta blanda, que no blanca que mucha gente la llama así por error, es un diseño de menú adaptado a la posible debilidad de los órganos que se encargan de la digestión. Desde la boca y las mandíbulas, hasta la última por porción del intestino grueso. Pensad que las personas con problemas de hemorroides que no deben tomar picantes ni alimentos irritantes, deben “ablandar” su dieta evitando este tipo de aditamentos. El chocolate puede tomarse a la taza con aspecto de muy digestivo y liviano, pero por su composición irritante de los tejidos, hay que descartarlo en una dieta de protección de las hemorroides. Éste es un ejemplo de como un alimento, no por ser blando que lo es, puede no ser adecuado para una dieta suave o de protección. En este caso, también nos pueden recomendar una dieta blanda y referirse a esto.

En la dieta blanda y protectora, es conveniente que los alimentos se preparen a la plancha, hervidos, al horno o vapor, usando muy poca cantidad de aceite. Las especias y condimentos deben los mínimos o evitarles en lo posible adaptándonos al caso concreto. Si el problema tiene que ver o no con la tolerancia digestiva seremos más exigentes con los irritantes como el picante. Aunque los alimentos líquidos son fundamentales, no se debe utilizar café, chocolate, té y bebidas con gas.

Se deben utilizar alimentos que al cocinarse queden exentos de grasa y se mastiquen con mucha facilidad como pescados cocidos, pollo hervido, patata, arroces y pastas. Cuanto menos trabajo demos al sistema, mejor. Las verduras y legumbres es preferible utilizarlas sin piel, ya sea peladas antes de cocinar o simplemente pasadas en forma de puré y tamizadas por el colador chino. La fibra puede ser un irritante no en todos los casos y es mejor limitar su uso cuando la dieta está dirigida a proteger el intestino. Con esto evitamos distensión abdominal y otras molestias.

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