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¿Qué pasa si no como fruta y verdura?

Por Equipo de nutrición de Alimerka, 26 de julio de 2019

Alimerka

 

 ¿Existe alguien en la faz de la tierra que no consuma fruta ni verdura? Aunque no te lo creas, muchos más de los que pensamos, pese al riesgo que esto supone para nuestra salud. Este mal hábito no nos causará la muerte, pero sí que nos hace más proclives a las enfermedades:

 

¿Qué nos aportan?

La OMS aconseja un consumo de 400 gramos diarios por persona, lo que equivale a unas tres raciones de fruta y dos de verduras. ¿Los motivos? Su consumo reduce de manera significativa la aparición de enfermedades metabólicas (colesterol, arteriosclerosis, diabetes, etc.). Y es que las frutas y verduras son un confinado de vitaminas y minerales cuya acción potencia un adecuado funcionamiento de nuestro medio interno, y nos protege de agentes dañinos, tanto internos como externos. 

¿Y si no queremos consumir estos alimentos?

Cambiar de hábitos es una cuestión de tomar conciencia. Para hacerlo, es importante asumir el cambio en positivo: empezar por intentar comer alguna fruta y verdura por semana puede ser el primer paso para conseguirlo. Si por el contrario si no estamos dispuestos, -aún asumiendo los riesgos de nuestra decisión-, entonces, debemos prestar atención a algunos otros alimentos que no son frutas y verduras y pueden ayudarte a mejorar su ausencia. Pero recuerda: no te van a aportar los mismos nutrientes ni los beneficios de las frutas y verduras.

Alimentos para mitigar el efecto de no comer frutas y verduras

Si por algo destacan las frutas y verduras es por su aporte de fibra, azúcares intrínsecos, su abundancia de minerales y vitaminas y otros compuestos no nutritivos con acción antioxidante. ¿Algún alimento con propiedades similares? No, pero algunos que pueden ayudarte a aportar nutrientes de calidad a tu dieta son los siguientes:

Los frutos secos: con proteínas, carbohidratos, grasas de alta calidad, fibra y minerales como calcio, selenio, fósforo y vitaminas del grupo B y E, son un alimento muy recomendable para garantizar nutrientes.

Las frutas desecadas: si piensas que solo son calorías y azúcares y nada más, préstales más tención porque pueden ser la fuente de algunos nutrientes muy interesantes. En concreto: fibra, carbohidratos, vitaminas del grupo B y minerales entre los que destaca su aporte de hierro, calcio o fósforo. Además, son la alternativa perfecta para eliminar los dulces y recurrir a ellos cuando necesitemos un capricho dulce. Y si algunos te parecen demasiado duros, ¡remójalos en agua la noche anterior!

Las legumbres: ricas en proteínas de buena calidad próximas a las de origen animal, también aportan carbohidratos y fibra. Además poseen todas las vitaminas del grupo B y minerales como calcio, zinc, magnesio o hierro. Y recientemente se ha descubierto el potencial de sus compuestos bioactivos como protectores ante ciertos tipos de cáncer.

Los cereales de grano entero: lo integral está de moda y eso nos viene bien para comer mejor. Porque estos cereales mantienen todas sus propiedad nutricionales: fibra, proteínas, vitaminas B y E y minerales. Además de antioxidantes y fitonutrientes con efectos positivos para la salud. Encuéntralos en cereales como avena, pasta y arroz integral o panes con harinas integrales o de grano entero.

 

Inclúyelos en tu dieta y plantéate tomar las riendas de tu alimentación. Consumir frutas y verduras es la mejor alternativa y sobre todo si nada te lo impide.

Para ayudarte a tomar conciencia, visita este enlace, y para crear hábitos saludables con objetivos realistas, proponte este objetivo: ¡empieza el día comiendo fruta!

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