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Sobrevivir a la navidad sin coger un gramo es posible

Por Laura Pire, 13 de diciembre de 2011

Fiestas navideñasCuando se acerca esta época de comidas constantes, algunas personas tiran la toalla desde la primera cena de empresa. El plan que me proponen muchos es el de dejarles manga anchísima hasta pasado el día 6 de enero.

Esta forma de plantearse la navidad nunca funciona porque existen mil posibilidades de reunión con comidas y no podemos abrir la veda total. Está comprobado que si se come bien el resto de los días que no son para celebrar, podemos llegar a enero en el mismo peso y tan contentos. Sobretodo, habiendo disfrutado a tope de las reuniones que hayamos tenido.

Cómo hacemos esto, pues bastante sencillo. Vamos a dividir las comidas de cada día en tomas, es decir, el desayuno, la comida y la cena son tres tomas.  En 20 días de navidad que podemos contar más o menos, vamos a tener unas (20 por 3) 60 tomas. Si de éstas, hacemos “mal”, es decir, de fiesta unas 10, pues nos quedan 50 tomas perfectamente asumibles para hacer unos platos ligeros que nos permitan rebajar la saturación de tanta pitanza.

Tenemos que olvidarnos de ese dogma de dieta pachanguera en la que nos contaban que si estropeas una comida, rompes la dieta completamente y hay que empezar de cero confesándose previamente y a empezar de nuevo el lunes. Nada que ver. Si esto fuera así, ¡estaríamos todos gordísimos! Entender y confiar que lo que cuenta es cada toma, nos da la clave de la libertad dietética. Podemos disfrutar si luego volvemos. Volver siempre al orden después del desorden. No esperar al lunes.

Las comidas ligeras deben tener un control férreo de las proteínas. Una ración muy ajustada (rondando los 80 gramos) de carne o pescado, sin yogurt de postre, que también son proteínas. También añadiremos una cantidad de arroz, pasta o patata (lo que pueda ser integral, mucho mejor), proporcionada a ojo con la proteína, es decir, similar montoncito. Misma cantidad de las dos partes. Y lo que nos va a saciar realmente, es el volumen descontrolado que podemos añadir de verduras cocinadas tipo pisto, crema de verduras, verduras a la plancha o una salsa de tomate muy rica en vegetales; lomito pequeño de bacalao con pisto y una patata panadera; arroz con pollo y setas en la proporción pactada, etc.

Con comidas y cenas así, cuando no haya planes gastronómicos, vamos sin duda y perder esa hinchazón digestiva propia de las fiestas. Además, comida llama comida. Cuanto mas comemos, más podemos comer. Esta norma también funciona al revés, cuanto más ligero se come, antes nos llenamos y menos comemos. Lo ligero nos devolverá el hambre sana para disfrutar y llenarnos antes en el siguiente banquete.

Comentarios (2)

 

Por Lucille, 14 de diciembre de 2011

Muy buena alternativa para las Fiestas!

 

Por Natalie, 14 de diciembre de 2011

Sin duda las justificaciones y los autoengaños son lo más peligroso en una dieta. Muchas gracias por la claridad expositiva. Muy buen consejo.

 

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