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Soluciones para el mal del viajero

Por Laura Pire, 21 de agosto de 2012

Sí. Hablamos de la típica diarrea que sorprende en los viajes como mezcla de nerviosismo, aventuras alimenticias y beber agua de grifo. Es de lo más normal y puede pasarle a cualquiera, pero puede conducirnos a un debilitamiento de la salud y a un menor disfrute de las experiencias. La diarrea produce una pérdida de minerales fundamentales para nuestra hidratación y equilibrio fisiológico. Esto repercute directamente en la respuesta muscular y en el sistema nervioso, y por eso, debemos reponerlos rápidamente.

Los consejos de este post van dirigidos a situaciones nada extremas. Una diarrea que nos sorprenda viajando a un lugar con todos los servicios. Desde tener la posibilidad de descansar hasta, si fuera necesario y si la deshidratación se complicara, tener un hospital cerca.

Otra cosa es si vas a viajar a un país exótico con unas condiciones sanitarias precarias, infórmate muy bien y por gente experimentada. Todavía me acuerdo de la historia de una paciente que narraba su viaje a un pueblo remoto de la India y contaba como según se ponía peor, acercaban su cama a una puerta por donde sacaban los cadáveres, para ahorrar tiempo. Insisto en que en los viajes muy especiales, te enteres perfectamente de las precauciones a tomar.

Lo primero que debemos hacer en cuanto comiencen los síntomas de la diarrea, es conseguir una botella de agua mineral a la que le añadiremos un preparado de farmacia tipo “sueroral”, que nos ayude a reponer equilibradamente los electrolitos perdidos. También existen medicamentos muy eficaces para “cortar” la diarrea, y pueden hacer que esta experiencia dure poco. No dudes en usarlos. Aunque esto te funcione con rapidez, el líquido ya perdido y sus minerales debemos reponerlos urgentemente para evitar carencias, sentirnos cansados o con pocas ganas de disfrutar.

Si no tenemos disponible un preparado de farmacia, podemos cocinarnos uno casero con ingredientes muy fáciles de encontrar y similares cualidades. Ingredientes para nuestro preparado rehidratante casero recomendado por la OMS y UNICEF:

  • 1 litro de agua.
  • 2 cucharadas soperas de azúcar.
  • Sal en la medida de media cucharada de café.
  • Misma cantidad de bicarbonato sódico del de hacer las digestiones, que podemos encontrar en cualquier bar perdido del mundo.
  • El zumo de un limón mediano (Para añadir potasio).

Los alimentos más indicados para acompañar esta bebida son los llamados astringentes. Por su estructura fijan poco agua y alivian la irritación. Arroz blanco con limón, pollo y patata, todo bien cocido, yogur natural, a poder ser ecológico para fijar buenas bacterias al maltrecho intestino, e infusiones de té sin teína con hinojo y anís para evitar los gases y la hinchazón.

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