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Tres típicas bebidas navideñas a examen

Por Laura Pire, 31 de diciembre de 2014

Tres típicas bebidas navideñas a examen

Si ya hemos hablado de mil comidas navideñas, ahora les toca el turno a las bebidas y su internacional e intemporal pregunta ¿cuál engorda menos?, ¿cuál deja menos resaca?...y todos esos interrogantes que nos interesan a todos. Hoy nos dedicaremos a conocer un poco mejor lo interesante de cada una.

Vino…

Vamos a empezar con el vino, bebida Pompeiana por excelencia que no puede faltar en la mesa. La fermentación de la uva de diversas variedades consigue distintos tipos de vino y un contenido nutricional bastante variable. A grandes rasgos podemos decir que el vino es rico en flavonoides y antocianos: dos sustancias antioxidantes con acción cardioprotectora y neutralizante de agentes nocivos. Nos referimos a los indomables radicales libres. El vino también contiene resveratrol que reduce el crecimiento de hongos en las uvas, pero en nuestro organismo ha demostrado ser eficaz para bloquear el crecimiento tumoral. Primera opción.

Champagne…

Otra bebida que tampoco falta en Navidad es el champagne o cava cuyo nombre deriva de su denominación de origen.
Solo puede llamarse champagne el que esté elaborado por el método “champanoise” de la región de Champagne en Francia. Y solo es cava, el que esté elaborado en las regiones permitidas de España con esta denominación. En cualquier caso se trata de vinos espumosos que han sufrido una segunda fermentación en botella, aunque tengan una mezcla diferente de uvas para su elaboración.

Mientras que en el champagne se utilizan las variedades pinot noir, pinot meuniere y chardonnay, en el cava las variedades habituales son el macabeo, el xarel·lo y el parellada. Al igual que el vino, contienen sustancias antioxidantes como los compuestos fenólicos mayoritariamente derivados de ácidos cinámicos. Segunda opción.

Y la sidra…

En esta lista no podía faltar la sidra, por favor. Nuestra bebida por excelencia, y que compartimos con los países vecinos del arco atlántica como Francia, Inglaterra o Irlanda. Tiene una baja graduación (entre 4º y 6º) que se obtiene del zumo fermentado de las manzanas y parece muy santa, pero cuidadito. Bueno, qué os voy a contar…

Sus beneficios son parecidos a los del vino ya que un vaso contiene aproximadamente la misma cantidad de sustancias antioxidantes. Además, la sidra contiene minerales que ayudan mantener en niveles óptimos la presión sanguínea, por lo que se considera una mejor opción si tenemos en cuenta que contiene menos alcohol. Una única pega es su capacidad de irritar ciertos aparatos digestivos produciendo hasta diarreas. Al que le sucede esto, lo tendrá claro desde el primer culín.

A la hora de escoger tengamos en cuenta un par de cosas:


- La primera es que las bebidas alcohólicas son muy calóricas porque contienen 7 kcal. por gramo.

- Y la segunda es que aunque no se tomen con intención de borrachera, es muy sencillo alcanzar cierto punto de relax porque actúan sobre el sistema nervioso central produciendo somnolencia y reduciendo la capacidad de atención. Si nos pasamos tres pueblos, se anula hasta el acto reflejo. Estas navidades, usa el taxi.

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