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Trucos para comer menos

Por Laura Pire, 21 de noviembre de 2013

Trucos para comer menos

Si una persona engorda comiendo lo mismo que las personas con las que convive y nadie más aumenta de peso, es muy posible que haya perdido la capacidad de sentir la saciedad y esté comiendo más de la cuenta.

El estómago se expande y se adapta al volumen de alimento al que le hemos acostumbrado. Muchas personas consideran que están saciadas cuando técnicamente están llenísimas. Esto perjudica al peso y a la salud del estómago.

Frases como “Yo soy de comer”, como si comer más o menos fuera una cuestión de forma de ser. Otra típica frase “Con lo que yo trabajo”, hasta los mineros más fornidos hacen menús que les permiten mantener el peso y la salud con una saciedad adecuada. La última, "Es que yo no puedo pasar hambre porque me encuentro mal”, cuando el cuerpo nos hace sentir mal cuando baja el azúcar en sangre, si no existe ningún problema físico, es que nos está montando el numerito para darle de comer cuando él quiere. Es más un problema de educación del cuerpo que no podemos resolverlo comiendo cantidades que realmente no necesitamos.

  • El ambiente del lugar donde comemos influye mucho. Los científicos de la Universidad de Cornell, Nueva York y el Instituto de Tecnología de Georgia realizaron una investigación en la que concluyeron que los restaurantes tipo franquicia donde hay música, ruido, gente hablando alto, etc., en vez de lograr dispersar más rápidamente al público, sólo consiguen que no se perciban con claridad las sensaciones de saciedad del estómago y se coma más cantidad sin darse cuenta. Apliquemos esto también a bares y cafeterías con “barullo”

Cuando comemos en un restaurante muy tranquilo o en casa, somos más conscientes de cuanto alimento necesitamos y por lo tanto nos saciamos antes.

  • Empezar todas las comidas con un líquido caliente: infusión, crema o sopa. El primer impulso ansioso del hambre, queda mitigado.
  • Ten un diario alimenticio. Prueba y verás como hay un montón de pequeños picoteos de los que no eres consciente y te hacen ingerir más calorías sin darte cuenta.
  • Sírvete lo adecuado aunque te parezca poco y repite si es necesario. No te sirvas de mano todo lo que crees que vas a necesitar porque comerás demasiado.
  • Utiliza saciantes como la Hoodia Gordonii o el glucomanano. Son extractos vegetales o algas que te ayudan sin se perjudiciales para tu salud.
  • La educación está muy bien para no poner los pies encima de la mesa, no hacer ruido al sorber la sopa o no comer con la boca llena, pero desterremos de una vez esa norma tan perjudicial de comer todo lo que nos sirvan. Engorda sin duda y dilata el estómago. Además, dejar el plato limpio tampoco es un detalle ideal.

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