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Tu marisco ideal y sus nutrientes, de un vistazo

Por Laura Pire, 27 de diciembre de 2014

marisco ideal y sus nutrientes

Nos encanta a casi todos y nos ponemos tibios de marisco a la mínima oportunidad. Y claro, si tienen matricula de Asturias, nos llena de orgullo ese centollo pelón. Sabrosos y llenos de mil nutrientes que espero que gracias a este post, podamos recordarlos de un plumazo y presumir de nuestro bagaje científico-técnico con las visitas y familiares.

Almeja: Molusco bivalvo que vive enterrado en la arena. Es rico en calcio, yodo magnesio y sodio; en menor cantidad aporta hierro, zinc y selenio. También destaca su contenido en retinol, ácido fólico y vitamina B para los nervios. Este es el marisco de los huesos.

Bogavante
: es uno de los crustáceos más apreciados por la textura de su carne que no se rompe y va con todo. Destaca su contenido en vitaminas B3 y B5, hierro, fósforo y yodo. En la grasa de su cabeza, está el colesterol. El marisco para los músculos.

Centollo: Este crustáceo de sabor intenso habita en fondos rocosos con arena y es rico en zinc y yodo y vitaminas del grupo B. En el carro, está su colesterol. Las hembras llenas de huevas son más sabrosas que los machos, aunque para gustos... Este es el marisco de la piel y el cabello.

Nécora: Nuestra querida andarica, que aporta nutrientes en una medida muy similar al centollo. Su discreta ración, la hace perfecta para mantener el control para los más viciosos que deban vigilar su voracidad, su colesterol o el acido úrico.

Cigala: es uno de los crustáceos menos calóricos. Destaca su contenido en vitaminas B3, B5 y B12 y minerales como calcio, potasio, fósforo, yodo y selenio. Ideal para la dieta baja en calorías.

Langosta: Este crustáceo decápodo habita en fondos rocosos o de coral y su carne es tierna y muy sabrosa. Aporta vitamina A y minerales, principalmente fósforo, potasio, magnesio, hierro, calcio y zinc. Nutrientes protectores de la visión y sobre todo, supermineralizante para los atletas.

Carabinero: Mi perdición. Por si no los conocemos muy bien por Asturias, son esos gambones rojo-granate tan espectaculares. Son de los más ricos en grasa y por lo tanto, en colesterol. Es en la grasa de los mariscos donde viaja la vitamina A, que es muy interesante para el crecimiento de los niños. Así, que si les gustan, pueden disfrutar de una pieza bien sabrosa y con nutrientes necesarios.

Gamba: El marisco más popular gracias a su excelente sabor y a la variedad de platos donde puede incorporarse. La gamba contiene todos los aminoácidos esenciales, minerales como sodio, fósforo y yodo y pequeñas cantidades de vitaminas, principalmente B1 y B12 y ácido fólico. La mayor parte del colesterol de la gamba se concentra en la cabeza, por lo que en caso de tener el colesterol elevado, es mejor no succionarla. Es el marisco de nuestras soñadas vacaciones en Cádiz….

Mejillón: Este molusco invertebrado vive de forma natural en las rocas y destaca sobre todo por su gran aporte de hierro, superando incluso a algunas carnes. También aporta yodo, calcio, fósforo y magnesio, vitamina E, algunas del grupo B, ácido fólico y ácidos grasos omega-3. El marisco anti-anemia.

Ostra: Es un molusco bivalvo que habita unido a las rocas o enterrado en la arena y que suele consumirse vivo aliñado con zumo de limón. La ostra aporta minerales como sodio, potasio, calcio y fósforo y en menor cantidad, yodo, magnesio, selenio y zinc. También destaca su aporte en vitaminas del grupo B, vitamina D y pro vitamina A. El marisco relajante por su contenido en grupo B.

Percebe: Es un crustáceo que vive siempre en colonia y anclado en las rocas. Es rico en vitaminas B1 y B2 y minerales como potasio y calcio. Proteínas completas muy fáciles de comer y calcio. Son perfectos para el esqueleto de los mayores.

Sepia: Lo incluyo por justicia. No es un marisco, pero corona todas las sopas y arroces que se precien de llevar el apellido “de marisco”. Su valor nutricional es similar al del pescado destacando el aporte de selenio, fósforo, magnesio, hierro y potasio y vitaminas B2, B3, B6 y B12.

En general, el marisco es poco calórico, bajo en grasas, azúcares y rico en proteínas de alto valor biológico. Su principal inconveniente es que también aporta purinas (que dan el acido úrico) y colesterol, por lo que deberán moderar su consumo las personas que tengan tendencia a aumentar estos valores en sangre.