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Un error alimentario: sustituir lo conveniente por lo extraordinario

Por Laura Pire, 10 de julio de 2012

Esta es una práctica de lo más común pero no por ello está bien hecha. Dejar de comer lo adecuado por haber comido algo especial. Vamos a una comida de empresa a mediodía, y por la tarde ya no se merienda ni se cena porque hemos comida cosas ricas o que engordan. Es una mala gestión que hacen muchas personas y que realmente no sirve para nada.

Debo señalaros cualquier actitud típicamente errónea para que podamos darnos cuenta de la cantidad de errores pequeños que pueden repercutir en nuestra nutrición, o simplemente son una tontería que ni adelgaza, ni consigue “limpiar”.

Me atrevería a decir que un porcentaje altísimo de mujeres y hombres que llevan a dieta toda la vida, utilizan de forma habitual este tipo de “truco” cuando se enfrentan a reuniones basadas en comidas copiosas y riquísimas. Quedarse sin cenar, pasar un día a fruta, o a zumos, tomar píldoras para evitar la absorción de grasas o azúcares… Son todo maneras de “compensar”. Esa palabra que nos colaron en la televisión para hacernos creer que con un yogurcito de cena hemos neutralizado la bandeja de empanadillas de la comida.

Cuando al organismo lo sometemos a estos contrastes, de comida extra a casi ayuno, se activa un sistema de ahorro anti catástrofes que consiste en lo siguiente:

(Hablo en primera persona como si yo fuera el organismo) Recibo mi ración normal día tras día y de repente un día a la hora de comer, recibo una comida supernutritiva llena de proteínas, grasas, minerales, etc., y lo celebro como si me hubiera tocado la lotería. Me pongo a gastar a lo loco, se aumenta el metabolismo y el derroche porque tengo más de lo que habitualmente recibo. De pronto, en la siguiente toma que me corresponde, no me dan nada. Sospecho y me pongo en posición ahorro.

Llega la cena y me dan una pieza de fruta y un yogurt desnatado frío. Hemos conseguido asustar al derrochador metabolismo que estaba esperando, por lo menos su ración habitual para seguir gastando. Ahora, con menos cantidad, estará esperando la próxima comida para guardarla por si ha empezado una guerra y no nos hemos enterado.

Si nos comportamos de una forma normal ante lo especial y seguimos con nuestro patrón habitual de comidas, el organismo identificará ese extra como lo que es. Una bomba de nutrientes tipo premio de lotería que se derrocha sin ningún problema. Si volvemos rápidamente a nuestra forma normal de comer, ese exceso no quedará acumulado. Se utilizará y en dos días ya habrá desaparecido. Por eso nunca olvidéis que el truco está en volver siempre a la normalidad alimenticia, haya sido como haya sido el fiestón.

Comentarios (2)

 

Por Anacris, 10 de julio de 2012

Pues yo por mi esperiencia,que no es poca,si un dia voy de boda,comunion o lo que sea,aunque luego vuelva a la normalidad,ese exceso me sirve para ponerme con, como mínimo 1,5k mas,que por supuesto luego me cuesta quitar 15 días.

 

Por Laura Pire, 10 de julio de 2012

Hola Anacris. Si cuando vuelves a la normalidad después de una fiesta, reduces la racion proteina al minimo y aumentas el volumen de verduras cocinadas, no ensaladas, en tres-cuatro dias, habrás empezado a deshinchar. Si esto no ocurre, es posible que arrrastres sin querer una falta de energia que no permita al músculo trabajar y consumir el exceso. Cada caso es un mundo, pero esta suele ser la causa principal de que tarde tanto en resolverse un exceso puntual. Un saludo y gracias por tu comentario.

 

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